Renacimiento

Renacimiento

2013

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Mi maestro Leo Brower ha dicho recientemente que «si el mundo se queda sin música 48 horas, ocurriría una catástrofe». Esta frase, con el permiso de Leo, yo la completaría diciendo que si el mundo se queda sin música buena ocurriría una catástrofe en verdad; pero por otro lado, si seguimos escuchando lo que hoy en general se escucha, ya estamos viviendo, sin percibirlo, en medio de una catástrofe.

El intento que hago en este disco es, simplemente, hacer un resumen de toda, o parte de la música que he escuchado y me ha formado y que no es toda la música, pero estos géneros sin duda alguna están llenos de calidad, una calidad que no es una moda, que sobrevive al tiempo, y que cuando pase esta época de las vacas gordas del mal gusto, esta música estará todavía vigente.

He querido hacer hincapié, independientemente de los géneros universales que toco, en recordar algunas expresiones de la música cubana olvidadas o relegadas, que hoy no se interpretan por desconocimiento, o por lo difícil que resulta conocerlas sin tener un contacto directo de su fuente, que es el propio pueblo.

No hay comunicación más directa para el arte en general que el contacto oral, visual, espiritual, etc., que el pueblo ha proporcionado desde los antiguos hasta el día de hoy.

Así, he incluido el changüí de Guantánamo, el guaguancó –fundamentalmente de Matanzas y la Habana, el son cubano en su más pura expresión y considerado como la síntesis de nuestra música, el danzón originario de Matanzas–, la guajira son que ha sido escuchada en toda Cuba, la conga, tan tocada y bailada en las comparsas de nuestros carnavales y hasta por los antiguos políticos que la utilizaban para atraer a los votantes que se embriagaban con su sabroso ritmo, ah! y un poco de jazz, que me resulta imprescindible tocar, como a tantos músicos cubanos, por la identificación que existe entre las músicas de Estados Unidos y Cuba.

Amigos, les entrego este álbum con, cada día, más respeto por la música y para que el mundo, en lo que nos concierne, no se convierta en una catástrofe.

TEMAS DEL DISCO

1 – En paz (Amado Nervo – Pablo Milanés)

Muy cerca de mi ocaso yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida.

Porque veo el final de mi rudo camino,
que yo fui el arquitecto de mi propio destino.

Que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas.
Cuanto planté rosales, coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno
más tú no me dijiste que mayo fuese eterno.

Hallé sin duda largas las noches de mis penas,
mas nunca prometiste tan sólo noches buenas,
y en cambio tuve algunas santamente serenas.

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

2 – Apocalipsis (Pablo Milanés)

Todos corren a ver si el universo
de una vez sobre el tiempo se desgrana,
y yo espero por ti en esta mañana,
por vivir a la sombra de tu cuerpo.

Todos corren a ver si el universo
de una vez sobre el tiempo se desgrana,
y yo espero por ti en esta mañana,
por vivir a la sombra de tu cuerpo.

Diciembre 2012 ya se acerca,
¿Será tal vez nuestra última semana?
Porque sueño contigo, enamorada,
que me llamas, me buscas y me encuentras.

Así la humanidad se desespera,
se arrepiente por múltiples reclamos,
unos tiemblan para pagar su culpa,
otros queremos llevarnos de la mano.

3 – Dulces recuerdos (Pablo Milanés)

Recuerdo que fue en abril del 77,
yo leía a Fanon y tú dormías a mi lado,
y de vez en cuando me viraba para verte.

Y de pronto se escucharon grandes gritos de alegría,
yo miré por la ventana,
y las calles se llenaban de consignas en voz alta,
que gritaban ¡libertad!
El Partido ha renacido, ¡libertad!

Y corrimos hacia el mar que en La Cibeles,
nos juntó con un abrazo interminable.
No fumabas, no bebías,
solamente te embriagabas del futuro que vendría,
nos amamos hasta el amanecer.

Abril del 2012, ¿dónde estás, cómo te ha ido?
El recuerdo no marchita tu belleza de esa noche,
pero el tiempo se ha encargado de matar otros anhelos
y me lleva hasta París 68, cuando juntos contemplaba yo
un cartel que nos decía: “Marx ha muerto, Dios no existe”.

Cuánto diera por volver a aquella noche,
porque los días no volverán,
porque los días no volverán.

4 – Los males del silencio (Pablo Milanés)

El silencio adormece
los más dulces sentidos,
sin valor y sin tus bríos,
el silencio te envejece.

El silencio ya no entiende
lo que es bueno y lo que es malo,
sólo dice sí firmado
y acatando lo que ordenen.

El silencio va minando
toda tu felicidad,
sólo es miedo o es maldad
que tu rostro va mostrando.

El silencio no surgió para vivir,
el silencio renació para morir.

5 – Cual si fuera a morir esta mañana (Pablo Milanés)

Todo mi cuerpo cae lentamente
sobre tu cuerpo dulce que me espera,
y hacemos el amor por vez primera,
antes que mi alma dicte que me ausente.

Te recorro desesperadamente,
cual si fuera a morir esta mañana,
y esos dulces efluvios que derramas
me prolongan la vida eternamente.

Nada se muere cuando tú lo tocas,
todo revive al presentir tu aliento,
como pájaros blancos en tu boca.

Los dos corremos a vencer el tiempo
en la concupiscencia más hermosa,
que se hace indetenible como el viento.

6 – Homenaje al Changüí (Pablo Milanés)

Guantánamo tiene un son
que no se parece a nada.
Guantánamo tiene un son
que no se parece a nada.

Es difícil de tocar, es difícil de tocar,
es difícil de tocar y es más difícil el baile.

Cuando llegues a la fiesta
cuidado con tu cintura
y con tus pies que te anuncian
que aquí la cosa es más dura.

Cuando llegues a la fiesta
cuidado con tu cintura
y con tus pies que te anuncian
que aquí la cosa es más dura.

Mi homenaje siempre para Chito Latamblé,
y su fiel Cambronne, nunca los olvidaré.
Mi homenaje siempre para Chito Latamblé,
y su fiel Cambronne, nunca los olvidaré.

¡A tocar changüí, caballero!
¡A tocar changüí en Matanzas!
¡A tocar changüí en Camagüey!
¡A tocar changüí en Guantánamo!

Guantánamo, cenicienta de esta isla atormentada,
eres la más acosada por los tiempos que viví.
El que sienta algo por ti debe hacer una cruzada,
pues tú debes ser salvada y ser salvado el changüí,
porque sueño ver en ti mi provincia inmaculada.

¡A tocar changüí en Santiago!
¡A tocar changüí en Santa Clara!
¡A tocar changüí en Baracoa!
¡A tocar changüí en Guantánamo!
¡A tocar changüí que ya me voy!
¡A tocar changüí que ya me fui!
¡A tocar changüí!

7 – Lamento (Ho Chi Minh – Pablo Milanés)

En la prisión, de pronto,
se escucha de una flauta
el lamento nostálgico.

Se hace pena la música,
cada nota un sollozo,
mil leguas que separan
y un dolor que desgarra.

¿No habrá en alguna parte
melancólica sombra,
mirando al horizonte,
en lo alto de una torre
una mujer que espera?

8 – Canto a La Habana (Pablo Milanés)

La Habana me abrió sus brazos
y yo le entregué mi vida.
Y aunque sea de provincias
La Habana siempre es mi guía.
Limpia y bonita como fue ayer,
mustia y marchita como está hoy.

La Habana tiene un encanto
que pervive en su porfía,
de sólo acallar su llanto
con su amor y su alegría.
Nunca La Habana se rendirá
a la miseria y la soledad.

En La Habana moriré, aquí yo me quedaré,
pero qué linda es La Habana, cómo era y cómo es.
En La Habana moriré, aquí yo me quedaré,
La Habana, La Habana, La Habana es lo que es,
En La Habana moriré, aquí yo me quedaré.
Ay, La Habana, con sus columnas, como dice Carpentier,
todavía nos inunda de un bello resplandecer.
Es una Atenas con vida, una Roma multiplicada,
es la más linda del mundo, mi ciudad idolatrada.

La Habana, eh! La Habana, eh!
Que yo me quedo en La Habana y aquí me moriré.
La Habana, eh! La Habana, eh!
Pero que venga a La Habana que aquí lo esperaré.
La Habana, eh! La Habana, eh!
Que La Habana me enamora, que de ella me enamoré.
La Habana, eh! La Habana, eh!
Yo la quiero como era, yo la quiero como es.
La Habana, eh! La Habana, eh!

La Habana, eh! La Habana, eh!
La Habana, eh! La Habana, eh!
La Habana, eh! La Habana, eh!
La Habana, eh! La Habana, eh!

Que yo me quedo en La Habana, aquí yo me moriré.
La Habana, eh! La Habana, eh!
Pero que venga usted a La Habana que aquí lo esperaré.
La Habana, eh! La Habana, eh!
Yo la quiero como era, yo la quiero como es.
La Habana, eh! La Habana, eh!

9 – Amor de otoño (Pablo Milanés)

Cómo decirte lo que pienso,
cómo descubrir toda esa angustia
que entró en mi cuerpo cuando te vi.
Estremeciste los cimientos que forjé.

Todo transcurría en una vida apacible,
dejándome ir hacia el futuro cercano
del sueño eterno,
tú despertaste la ternura que había en mí.

En mi desvelo a media noche te tendré,
levitando a mi lado como un sueño,
a mis viejos amigos les diré
que no ha habido ni habrá amores eternos.

Y ahora qué hago con mi tristeza,
no quiero más dolor que el que sentí
cuando descubrí que esto no era vivir.

10 – El otoño del amor (Pablo Milanés)

Y ahora qué hago con mi tristeza,
no quiero más dolor que el que sentí
cuando descubrí que esto no era vivir.