Años 2

Años 2

1986

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Cuando un grupo de los amigos de Pablo Milanés y Luis Peña les propusimos realizar un disco de música popular cubana, lo hicimos con el espíritu de los que deciden compartir un tesoro. Porque el cantautor Pablo Milanés -figura clave de la Nueva Trova cubana- y el viejo guitarrista, tresero y sonero Luis Peña, se habían conocido y habían cantado juntos tan solo en noches centradas por la amistad y por la devoción a nuestra rica tradición trovadora. Se trataba así, de propiciar que todos disfrutaran de un dúo ocasional y excepcional.

Casi enseguida que el proyecto Años estuvo en marcha, intuimos que esa unión sería no solo memorable, sino también perdurable.

Por dos razones capitales: la calidad alcanzada por las interpretaciones de Pablo y El Albino, y la riqueza de un acervo musical que apenas si asomaba en aquel disco.

Años II está aquí para demostrar que esa unión, además de perdurar, ha crecido. A ella se suma Octavio Sánchez (Cotán), un auténtico maestro en la ejecución del bolero, la canción y el son cubano. La presencia de Cotán permite asistir a una tremenda interacción de las cuerdas -escúchese Con palo de yaya- que se animan y acicalan mutuamente, en un “diálogo” típico de nuestra tradición guitarrística popular.

Los autores y las obras que entrega Años II convierten esta grabación en una mínima pero exigente antología de la trova cubana; nombres como los de Sindo Garay, Miguel Matamoros, Manuel Corona, Oscar Hernández, Julio Brito, y títulos como “Retorna, vida mía”, “Juramento”, “Mercedes”, “Ella y yo”, “Flor de ausencia”, resultan imprescindibles para quien quiera conocer la música de Cuba. Y esa música “se hace” aquí sin adulteraciones ni afeites que transformen el universo sonoro en que concebida, y con la más alta maestría interpretativa.

No es por ello extraño que Años II cuente con la colaboración de tres invitados que representan -cada uno a su manera y todos legítimamente- el vigor de nuestra música popular.

El mayor es Lorenzo Hierrezuelo, patriarca del son y la canción, quien fuera por años la voz segunda de María Teresa Vera, y durante otros tantos la voz prima del dúo Los compadres. Escúchese la insólita interpretación que este hombre de más de ochenta años hace de “Veinte años” la más famosa canción de María Teresa Vera.

El barítono Adriano Rodríguez ha interpretado con pareja excelencia a Schubert, a Lecuona, a Sindo Garay.

El bolero son “Flor de ausencia” le permite demostrar lo que es capaz de hacer, en el ámbito de lo popular, una voz privilegiada y cuidadosamente educada.

Finalmente Luis Rodríguez Rivera, médico y amateur de la música (y aquí amateur regresa a su sentido original de amador), realiza en Años II su única grabación. Su versión de “Todo a tus pies” se inserta como para recordarnos que la trova es, antes que todo, un hecho vivo en quien la ama y la cultiva, y que desborda eso que suele llamarse la música profesional.

Pero por supuesto, señoreando el álbum, está el extraordinario Pablo Milanés. Porque no hay que engañarse: en cada interpretación está su sello, su inconfundible sonido. Si esa coincidencia de tradición y originalidad ha sido posible en la grabación que usted tiene en sus manos, creo que ello se debe a que Pablo Milanés es uno de esos fenómenos que alguna que otra vez le ocurren a la música para que uno pueda olvidar los rótulos, las clasificaciones -todo lo que hemos hecho para encasillarla y dominarla- y disfrutarla nuevamente, exclusivamente, como música.

Guillermo Rodríguez Rivera

TEMAS DEL DISCO

1 – Ella y yo (Óscar Hernández)

En el sendero de mi vida triste hallé una flor
que apenas su perfume delicioso me embriagó.
Cuando empezaba a percibir su aroma se esfumó
así vive mi alma triste y sola, así vive mi amor.

Queriendo percibir de aquella rosa su perfume y color
que el lloro triste de mi cruenta vida cegó.
Como la rosa, como el perfume, así era ella;
como lo triste, como una lágrima, así soy yo.

2 – Mercedes (Manuel Corona)

Mercedes la que a mi alma consuela sin cesar
que siempre me ha querido con perdida pasión
que sólo por mí vive que siempre me querrá
con todo lo que siente su amante corazón.

Por ella canto y lloro, por ella siento amor
por ti Merced querida se extingue mi dolor.
No me desprecies nunca, pedazo de mi vida,
para vivir tranquilos queriéndonos los dos.

(1908)

3 – Retorna (Sindo Garay)

Retorna vida mía que te espero
con una irresistible sed de amar,
vuelve pronto a calmarme que me muero
si presto no mitigas mi dolor.

A conmover tu corazón no alcanzo
cómo puedo vivir lejos de ti
tan sólo me sostiene la esperanza
porque ella vive eternamente en mí.

4 – Flor de ausencia (Julio Brito)

5 – Veinte años (Guillermina Aramburu – María Teresa Vera)

Qué te importa que te ame
si tú no me quieres ya.
El amor que ya ha pasado
no se debe recordar.

Fui la ilusión de tu vida
un día lejano ya.
Hoy represento el pasado,
no me puedo conformar.

Si las cosas que uno quiere
se pudieran alcanzar,
tú me quisieras lo mismo
que veinte años atrás.

Con qué tristeza miramos
un amor que se nos va:
es un pedazo del alma
que se arranca sin piedad.

6 – Juramento (Miguel Matamoros)

Si el amor hace sentir hondos dolores
y condena a vivir entre miserias
yo te diera, mi bien, por tus amores
hasta la sangre que hierve en mis arterias.

Es surtidor de místicos pesares
que hace al hombre arrastrar largas cadenas
yo te juro arrastrarlas por los mares
infinitos y negros de mis penas.

7 – La bayamesa o [Mujer bayamesa] (Sindo Garay)

Lleva en su alma la bayamesa
tristes recuerdos de tradiciones
cuando contempla sus verdes llanos
lágrimas vierte por sus pasiones.

Ella es sensible, le brinda al hombre
virtudes todas y el corazón
pero si siente de la Patria el grito,
todo lo deja, todo lo quema,
ese es su lema, su religión.

(1918)

8 – Yo sé de una mujer o [Flor de pantano] (Gustavo Sánchez Galárraga – Graciano Gómez)

Yo sé de una mujer que mi alma nombra,
siempre con la más íntima tristeza,
que arrojó por el fango su belleza
lo mismo que un diamante en una alfombra.

Mas de aquella mujer lo que asombra
es ver cómo en un antro de bajeza
conserva inmaculada su pureza
como un astro su luz entre la sombra.

Cuando la hallé en el hondo precipicio
del repugnante lodazal humano
la vi tan inconsciente de su oficio

que con mística unción besé sus manos.
Y pensar que hay quien vive junto al vicio
como vive una flor junto a un pantano.

9 – Frutas del Caney (Félix Benjamín Caignet)

Frutas!, quién quiere comprarme frutas
mango del mamey y bizcochuelo
piña, piña dulce como azúcar
cosechadas en las lomas del Caney.
Traigo rico mango del mamey y piñas
qué deliciosas son como labios de mujer.

Caney de Oriente, tierra de amores
una florida donde vivió el Siboney
donde las frutas son como flores
llenas de aroma y saturadas de miel.

Caney de Oriente, tierra divina
donde la mano de Dios tendió su bendición.
Quién quiere comprarme frutas sabrosas
marañones y mamoncillos del Caney.

10 – Guarina (Sindo Garay)

Lleva en sus alas el raudo viento
el dulce acento de mi canción.
Es mi Guarina, mi amor, mi vida,
la preferida del corazón.

Más que en el alma la pura estrella
eres más bella niña feliz
nido de amores, la más hermosa,
la primorosa flor del pensil.

11 – Con palo de yaya (Octavio Sánchez Cotán)

Con palo de yaya
y otro de maguey
sacaba candela
el indio Siboney.

Nació el son de nuestras manos
y de nuestra inspiración
pero hoy gozó más el son
porque es libre y soberano.
Si es de la loma y el llano
ya no quiero averiguar
sólo lo vengo a cantar
porque es lindo y es cubano.

Con palo de yaya
y otro de maguey
sacaba candela
el indio Siboney.

Toca el Albino, Luis Peña
y Octavio Sánchez Cotán
tocan y me hacen pensar
que esa gracia nos enseña.
Le salen cosas tan bellas
que me hacen emocionar
a mí que aprendí a cantar
brillando bajo su estrella.

Con palo de yaya
y otro de maguey
sacaba candela
el indio Siboney.

Este tumbao es la magia
de al bailar permanecer
clavado un amanecer
al ladrillo que le agarra.
Si la cintura le falla
corre el riesgo de perder
el amor de esa mujer
cuando la luna se vaya.

Con palo de yaya
y otro de maguey
sacaba candela
el indio Siboney.

Juega Pino,
con palo de yaya.
Juega Cotán,
con palo de yaya.